Ligándome a la camarera

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Este es un relato real, o al menos así nos lo ha hecho saber Jose Antonio de Múrcia, que nos ha enviado este relato explicando como logró conquistar la camarera del bar que estaba justo debajo de su casa, no fué solo un ligue pasajero, la relación duró casi 5 años!

La historia comienza en la contratación de una chica en el bar que frecuentaba nuestro amigo Jose Antonio, una camarera de origen latino de 32 años, parcialmente tímida y de pocas palabras…

La primera vez que la ví no me llamó mucho la atención ya que las chicas no acostumbran a fijarse en mí, yo frecuentaba ese bar con algunos amigos para tomar algo por las tardes, sobre todo fines de semana, donde jugábamos a futbolín, billar o simplemente una partida de cartas.

La chica era muy tímida, de pelo moreno, no muy alta pero buén cuerpecito, no le hechaba más de 25 años! Apenas daba conversación, yo no sabía como entrarle, tenía mucha confianza con la dueña del bar que estaba casi siempre ahí y hacíamos bromas, pero ella se mantenía al margen por lo que no intenté nada.

Poco a poco iva sabiendo cosas sobre ella, comentarios que se hacían por ahí de otros clientes del bar, o así hablando con la dueña en plan curiosidad, como si no me interesaba, aun que la chica me gustaba, no solo a mí, a medio bar!

Hablando con la jefa, le comenté que era un desastre, a mis 24 años, viviendo solo, trabajando todo el día, se hechaba de menos una mujer en casa que me cocinara caliente, me planchara la camiseta y me tuviera limpio el piso, no es un comentario machista, simplemente que yo era un desastre… El caso es que lo solté por encima a ver si ella se ofrecía a venir a mi casa unas horitas al mes, yo tampoco tenía un sueldo extraodinario pero para pagarle un par de horas a la semana me llegaba, todo fuera para acercarme a ella e intentar conocerla mejor pero no me dijo nada, no le pregunté directamente pero pensé que si dejaba caer ese comentario y yo le interesaba se ofrecería pero no.

Pasaban días y semanas y poco a poco empecemos a intercambiar alguna palabra más que un simple saludo, me comentó que trabajaba por horas realizando cuidado de personas mayores y limpiando casas por lo que no tenía un horario fijo.

Todo cambió cuando me la encontré un día en la estación, me dirigía a coger el tren para ir con unos amigos a la playa, la vi y me pregfuntó a donde iva, le dije: “a la playa, te vienes?” A lo que me respondió: “ya me gustaría, pero tengo que ir a trabajar pero me gustaría ir otro día”. Ahí vi una pequeña luz de esperanza, le pregunté si tenía correo para hablar y me lo dió, era hotmail y la agregué al msn enviándole un correo, pasaron varios días y ni se conectó ni me respondió, ya veía la luz apagarse pero…

La luz se volvió a encender cuando un domingo noche, de casualidad la vi conectarse al correo, me dijo que no tenía internet en casa y que se conectaba en un ciber, me invitó a cenar en su casa pero me daba algo de corte, tan tímida que parecía en persona pero la ví un poco lanzada por el chat, me comentó que vivía con su hermano y que me invitaba a cenar, por lo que le respondí que viniera ella a casa, que yo vivía solo y para mí era más cómodo, así nadie nos molestaría y estaríamos más tranquilos, por lo que aceptó!

Todo iba bien encaminado, le dí un repaso al pisisto para que lo viera curioso, no sabía qué preparar para cenar por lo que no preparé nada, ya pediríamos comida del chino, una pizza o un bocata fuera, como también trabajaba y llegaba a casa a las 8 de la tarde y quedé con ella a las 9, tampoco me daba tiempo de más!

Se presentó que eran poco más de las 9, le pregunté qué quería de cena, me dijo que le daba lo mismo por lo que pedimos una pizza por teléfono. Así charlando me dijo que era de Paraguay, tenía 32 años y llevaba apenas un par de meses en España, que vino porque su hermano vivía aquí y quería probar.

Yo estaba algo cortado, no sabía qué hacer por lo que le ofrecí lo típico en estos casos, ver una peli y le pareció bién. Nos fuimos acomodando en el sofá y existió algún pequeño roce de manos o de piernas pero nada con importáncia, a la que terminó la película nos dimos el típico estirón de madrugar, nos quedemos mirando algo cortaditos y me acordé que tenía un martillo de juguete en el cajón, lo saqué y me puse a darle toquecitos para entrar en un especie de juego que nos diera más contacto físico.

Poco a poco entre cojines y golpes de martillo de plástico cariñosos lleguemos a cogernos casi abrazados a medio palmo cara con cara, la miré fijamente y la besé tímidamente, ella me siguió y ya fueron un ataque de besos de pasión deseados desde semanas, por fin había conseguido ligar a la chica del bar deseada por tantos !

Me hizo sentir especial, dormí soñando con ella, lo que al principio era una atracción empezó a ser un amor real, la cosa fué a más, nos estubimos viendo cada día durante las primeras semanas que le ofrecí venir a vivir a casa conmigo, aceptó sin pensar y mantuvimos una relación que duró más de 4 años!

Finalmente la relación, con el paso de los años, nos empecemos a dar cuenta que no teníamos mucho en común y decidimos de forma amistosa, poner fin a esa relación, se acabó el amor y nos dimos cuenta de ello, a día de hoy ha pasado ya casi dos años que rompimos y ambos hemos reecho nuestras vidas, actualmente somos amigos pese a que nos veamos poco pero mantenemos contacto en la medida de lo posible.

Aquí termina el relato que nos envía Jose Antonio, una bonita historia con un final que no es el más deseado pero sí el más indicado para ambos, te deseamos que seas feliz con tu actual pareja para muchos años !

Si deseas enviarnos tu relato puedes hacerlo mediante el siguiente formulario, indicando tu nombre, primer apellido, tu ciudad y contándonos tu historia, seguro que mucho lectores están deseando leerte !

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